Intervención paisajística en Mota del Marqués

Segundo Premio

2016

“No habrá nunca una puerta. Estás adentro y el alcázar abarca el universo y no tiene ni anverso ni reverso ni externo muro ni secreto centro.”

Laberinto

Jorge Luis Borges

El proyecto parte de un acercamiento a escala territorial de Mota del Marqués, como gran hito en la llanura del territorio. La autovía se convierte en un elemento rápido en el que el perfil de la ciudad es apenas un flash rápido que surge en la sucesión de imágenes que reciben el conductor.

A partir de ahí, captando la atención del viajero como en el mismo lenguaje publicitario al que está acostumbrado se llega a un hortus conclusus en el que dejar el vehículo y comenzar a caminar.

Las trazas de la antigua ciudad de Mota nos conducen hasta el cerro, recorriendo sus calles empedradas que marcan la dirección de lugares próximos. Rodeamos la desaparecida muralla en un vaivén que define el antiguo asentamiento y que ahora ha sido ocupado por vegetación colocada como testigo de lo que hubo y desapareció.

Desde allí, como si caminásemos por las calles de una ciudad vegetal vamos llegando al castillo, por su lugar de entrada original, negando el eje que con rotundidad se ha impuesto.

Una vez que nos hayamos en la puerta, cruzamos el foso a través de un puente y accedemos a lo que queda del recinto. Ascender por la pared del castillo supone alcanzar un punto de vista poco habitual, desde que todo es visible y todo lo recorrido se comprende. Y entonces, el laberinto ha desvanecido su externo muro y su secreto centro.